Si ya tenéis una red local montada a partir de un router convencional proporcionado por la operadora y queréis realizar mejoras en el alcance sin romperos la cabeza, hay dos posibilidades que merece la pena explorar: PLC o Power Line Communication, que usa la red eléctrica de la casa para transmitir datos entre ubicaciones del hogar dentro de la misma infraestructura eléctrica; y recurrir a un extensor de la red WiFi que lleve la cobertura inalámbrica más lejos.
Opción 1. Instala un PLC
La instalación de un sistema PLC pasa por emplear al menos dos dispositivos: uno junto al router, desde donde se distribuya la conectividad de red; y otro enchufado en aquella zona de la casa donde se quiera tener conectividad de red y no se pueda o se desee trabajar en una red WiFi. Para este ejemplo, hemos usado el TP-Link TL-WPA281 KIT (79,90 euros).
Enchufad los dispositivos PLC. El que solo tiene conectividad Ethernet se instalará en un enchufe directamente a la pared. Ha de estar cerca del router para conectar un cable Ethernet desde una de sus salidas traseras hasta la toma Ethernet del PLC que les proporcione conectividad de Internet. El segundo PLC se enchufará directamente a la pared, sin regletas de por medio (al menos sin regletas que carezcan de filtrado anti sobretensiones), cerca de donde se necesite la conexión de red. Al ser un PLC WiFi, en este extremo se puede configurar un punto de acceso inalámbrico que provea de conectividad a varios dispositivos.
Usando el software de detección del PLC incluido en el kit o descargándolo de la web de TP-Link, podremos saber la dirección IP del mismo en la red. Entrando en su página web de configuración, es posible establecer los parámetros de seguridad y realizar tareas de mantenimiento sobre el PLC.
Opción 2. Coloca un repetidor
Los repetidores son otra de las opciones de moda en la actualidad. Su objetivo es que la red se pueda ver más lejos, con una intensidad suficiente como para asegurar una conexión estable más allá del alcance de las redes WiFi del router. Eso sí, tendréis conexiones de red menos flexibles en cuanto a tecnología de antenas, pero al menos tendrán un mayor alcance. Para este ejemplo usaremos un repetidor Fritz!WLan Repeater (89 euros), compatible con 802.11b/g/n hasta 300 Mbps, y con tecnología para transmitir audio hasta el repetidor desde otros equipos de la red y compartirlo mediante un emisor FM integrado con frecuencia de sintonización configurable.
El proceso que debéis seguir es el habitual. Esto es, buscamos la red WiFi del dispositivo, que en este caso se identifica porque aparece FRITZ!WLAN, y nos conectamos con la clave indicada en el manual: 00000000. A continuación, iremos a las Propiedades de red WiFi para ver la dirección de la puerta de enlace, que es 192.168.178.2, y conectar a través del navegador web. Entraremos directamente en un asistente que nos guiará en el establecimiento de la función como repetidor.
Los pasos del asistente son pocos y sencillos, pero es preciso identificar en la lista de redes WiFi la que queramos amplificar y conocer la clave de seguridad que usa. Con ello, apenas hay que hacer nada más, aparte de tomar cuenta de los datos de configuración por si son necesarios más adelante. Recuerda que, una vez completado el asistente, el dispositivo ya no será accesible mediante el navegador y solo podremos operar con él a través de su pantalla táctil.
Antes de pasar al asistente para el repetidor, podéis navegar por los menús de su servidor web para configurar parámetros tales como el repetidor de audio integrado. Este cuenta tanto con una miniestación web de radio con emisoras configurables, como con un transmisor FM y salida de audio para conectar altavoces, auriculares, una cadena de audio o incluso usar unreceptor FM para sintonizar la frecuencia a la que el repetidor FRITZ! emite los contenidos de audio codificados. También puedes establecer una contraseña de seguridad 3 para que nadie modifique la configuración excepto el propietario.
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